12, 24, 36, 60. Son números que aparecen constantemente cuando hablamos de vinos crianza, reserva y gran reserva. Pero esconden bastante más información de la que parece. Porque un Reserva no es simplemente «un vino que ha estado más tiempo en barrica» que un Crianza. Y un Gran Reserva tampoco tiene por qué un vino con menos tiempo en barrica.
Estas menciones indican que el vino ha seguido unas determinadas condiciones de envejecimiento, combinando tiempo en barrica y, según la categoría y la denominación, también tiempo en botella. Y hay otra cuestión que suele pasar desapercibida: los meses no son iguales en todas las denominaciones de origen.
Bodegas Familiares Matarromera está presente, a través de sus 11 bodegas, en siete denominaciones: Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Cigales, Toro, Ribeiro y Rías Baixas. Así que tenemos un escenario perfecto para compararlas.

Empecemos por lo más sencillo: ¿qué es un vino joven?
Aquí ya aparece la primera sorpresa. «Joven» no significa legalmente lo mismo en todas las denominaciones ni existe una cifra universal de meses.
En términos generales, hablamos de vinos elaborados para conservar especialmente su fruta, frescura y aromas primarios, con poca o ninguna crianza.
Por ejemplo, Ribera del Duero identifica como joven el vino sin paso por barrica, mientras que reserva la mención Roble/Barrica para aquellos que han permanecido un mínimo de tres meses en madera. En Rueda, el Consejo Regulador explica el tinto joven como un vino que normalmente no tiene envejecimiento o que, aun habiéndolo tenido, no alcanza los plazos necesarios para ser Crianza. Y Rioja ni siquiera utiliza «Joven» como categoría principal: emplea Genérico, que suele corresponder a vinos de primer o segundo año, aunque también puede incluir vinos envejecidos que no encajan en Crianza, Reserva o Gran Reserva.
Así que poner simplemente: joven = 0 meses sería demasiado simplista.
La gran comparativa: ¿cuántos meses necesita cada vino?
Para hacer una comparación clara, tomamos como referencia en esta tabla los vinos tintos tranquilos, que es donde la clasificación Joven–Crianza–Reserva–Gran Reserva resulta más reconocible.
| Denominación de Origen | Joven / equivalente | Crianza | Reserva | Gran Reserva |
|---|---|---|---|---|
| Ribera del Duero | Sin barrica | 24 meses total · ≥12 barrica | 36 total · ≥12 barrica · resto botella | 60 total · ≥24 barrica · resto botella |
| DOCa Rioja | Genérico: normalmente 1.º o 2.º año | 24 total · ≥12 barrica | 36 total · ≥12 barrica · ≥6 botella | 60 total · ≥24 barrica · ≥24 botella |
| D.O. Toro | Joven; Roble es categoría diferenciada | 24 total · ≥6 barrica | 36 total · ≥12 barrica · resto botella | 60 total · ≥18 barrica · resto botella |
| D.O. Cigales | Tinto joven | 24 total · ≥6 barrica | 36 total · ≥12 barrica · resto botella | 60 total · ≥18 barrica · resto botella* |
| D.O. Rueda | Tinto joven | 24 total · ≥6 barrica | 36 total · ≥12 barrica | 60 total · ≥24 barrica · ≥36 botella |
| D.O. Rías Baixas | No sigue esta escala como clasificación principal | — | — | — |
| D.O. Ribeiro | No sigue esta escala como clasificación principal | — | — | — |
Ribera del Duero: el pliego establece para tintos 24 meses para Crianza, 36 para Reserva y 60 para Gran Reserva. La diferencia más notable llega en este último: exige al menos 24 meses en roble.
Rioja: las cifras totales vuelven a ser 24, 36 y 60 meses, pero además se establecen determinados mínimos de botella en Reserva y Gran Reserva.
Toro: la normativa de etiquetado vigente remite a 24 meses con al menos 6 de barrica para Crianza, 36/12 para Reserva y 60/18 para Gran Reserva.
Cigales: el pliego actual permite las menciones Crianza, Reserva y Gran Reserva para los tintos remitiéndose a la legislación vigente. Esta establece los mínimos generales de 24/6, 36/12 y 60/18 respectivamente.
Rueda: presenta una particularidad interesante: su página oficial diferencia entre Tinto Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva, y mantiene para este último un mínimo de 24 meses de barrica seguido de al menos 36 meses de botella.
¿Qué aporta la barrica y qué aporta la botella?

Durante su estancia en madera se produce una lenta evolución y pueden incorporarse matices relacionados con el roble: especias, tostados, vainilla, cacao, café o balsámicos, dependiendo de la madera, su origen, tostado, edad y del propio vino.
Después llega la botella. Aquí el vino continúa evolucionando, pero en un entorno muy diferente. Poco a poco los aromas pueden hacerse más complejos y aparecer esos matices que solemos llamar terciarios: cuero, tabaco, sotobosque, fruta evolucionada, especias o notas balsámicas, según cada vino. El afinamiento en botella también forma parte del tiempo del vino.
¿Y qué ocurre con los vinos blancos?
Aquí tenemos otra idea que suele sorprender:
Crianza, Reserva y Gran Reserva no son palabras exclusivas de los vinos tintos.
La legislación española también contempla estas menciones para blancos y rosados, pero exige períodos diferentes:
| Categoría | Envejecimiento mínimo | Barrica mínima |
|---|---|---|
| Crianza blanco/rosado | 18 meses | 6 meses |
| Reserva blanco/rosado | 24 meses | 6 meses |
| Gran Reserva blanco/rosado | 48 meses | 6 meses |
Estos son los mínimos generales establecidos para vinos con DOP.
Rioja aplica precisamente estos tiempos para blancos y rosados. Y Ribera del Duero establece igualmente 18 meses para Crianza, 24 para Reserva y 48 para Gran Reserva, con un mínimo de seis meses en roble en los tres casos. Esto es especialmente interesante cuando pensamos en una denominación como Rueda, donde la crianza de un blanco puede expresarse además mediante trabajos sobre lías, fermentación o crianza en barrica y otros recipientes. De hecho, su actual pliego permite utilizar los términos Crianza, Reserva y Gran Reserva conforme a la normativa aplicable.
Rías Baixas y Ribeiro: otra manera de hablar de crianza
Aquí la comparación cambia.
En las dos denominaciones gallegas en las que está presente Bodegas Familiares Matarromera, la clasificación del pliego actual no se construye principalmente alrededor de la escalera Joven → Crianza → Reserva → Gran Reserva.
En Rías Baixas
El pliego diferencia, entre otras tipologías, Rías Baixas Albariño y Rías Baixas Barrica. Cuando un blanco se somete a envejecimiento en madera, puede comercializarse precisamente como Rías Baixas Barrica. Es otra manera de comunicar al consumidor que la elaboración ha ido más allá de un blanco joven sin necesidad de trasladar exactamente la clasificación tradicional de los tintos.
En Ribeiro
Ocurre algo parecido. Su pliego actual distingue entre categorías como Ribeiro Castes y Ribeiro Barrica. Los vinos de esta última tipología han tenido contacto con barrica y tienen unas características específicas asociadas a esa elaboración. Esto explica por qué comparar las siete denominaciones únicamente con cuatro palabras sería engañoso. Cada territorio tiene también su propio lenguaje.
¿Qué cambia en la copa?
Los meses nos ayudan a entender la elaboración, pero después está lo realmente importante: cómo se expresa el vino. De manera muy general, podemos encontrar una evolución como esta:
Joven: protagonismo de la fruta, frescura, aromas primarios y una expresión más inmediata.
Crianza: comienza a aparecer un equilibrio entre fruta y madera, con mayor estructura y complejidad.
Reserva: la crianza empieza a generar una integración mayor y aparecen con más facilidad aromas de evolución.
Gran Reserva: el tiempo en barrica y especialmente el afinamiento prolongado permiten desarrollar perfiles más evolucionados, complejos y matizados.
Pero no es una escala de puntuación.
