México en la mesa: cuatro maridajes irresistibles

Picante, cítricos, carnes marinadas, especias, maíz, aguacate, chiles, hierbas frescas, salsas que pueden tardar horas en prepararse… Hablar de cocina mexicana como si fuera un único tipo de comida es casi imposible. Y precisamente por eso también es un terreno muy interesante para el vino.

Hoy te proponemos cuatro platos muy reconocibles y cuatro tintos con perfiles diferentes.

Antes de empezar: cuidado con el picante

Hay una regla que merece la pena conocer.

Un vino con mucho alcohol, tanino o sensación cálida puede acentuar la percepción del picante. Por eso, cuando tenemos delante una receta especialmente potente en chile, un tinto muy estructurado no siempre será la mejor elección.

En estos cuatro maridajes pensamos en recetas con un picante moderado, en las que podamos disfrutar de los chiles y las especias sin que oculten el resto de sabores.

1. Tacos al pastor + Matarromera Crianza

Carne de cerdo marinada, achiote, especias, cebolla, cilantro, lima y, en muchas versiones, piña. El taco al pastor reúne en pocos bocados grasa, tostados, acidez, fruta y especias.

En la copa: Matarromera Crianza

Matarromera Crianza 2022 es un 100 % Tempranillo de Ribera del Duero. Su perfil reúne fruta negra madura —mora, zarzamora, guinda y grosella— con especias, torrefactos, regaliz, café y vainilla. En boca es intenso y corpulento, con taninos maduros y un final amplio y potente.

Con los tacos, la fruta acompaña especialmente bien la carne y la piña, mientras que sus notas especiadas encuentran continuidad en el adobo.

2. Cochinita pibil + CM Matarromera

La cochinita pibil cambia completamente el escenario. Cerdo cocinado lentamente, achiote, naranja, especias y cebolla encurtida construyen un plato intenso, jugoso y especialmente aromático.

Aquí necesitamos algo más de profundidad.

En la copa: CM Matarromera

CM Matarromera 2021, elaborado en San Vicente de la Sonsierra, presenta una añada marcada por la frescura y el equilibrio. En su perfil aparecen fruta roja fresca, notas florales de violeta y una marcada mineralidad calcárea, junto a una acidez viva y taninos finos y firmes.

Con la cochinita pibil, esa combinación resulta especialmente interesante.

La acidez del vino acompaña el carácter cítrico del plato y ayuda a equilibrar la untuosidad del cerdo. La fruta roja aporta contraste frente al achiote y las especias, mientras que su estructura permite sostener una carne cocinada lentamente sin imponerse sobre ella.

La cebolla encurtida termina de unir ambos mundos, aportando todavía más frescura al conjunto.

Aquí también conviene mantener el picante en un nivel moderado. La cochinita no necesita ser especialmente picante para tener intensidad: el achiote, los cítricos y las especias ya tienen suficiente personalidad.

La clave: cocción lenta + cítricos + especias + frescura.

3. Mole poblano + Oinoz Crianza

Probablemente sea el maridaje más complicado de los cuatro. Y también uno de los más interesantes. El mole puede reunir chiles, frutos secos, semillas, especias, tomate y cacao, dependiendo de la receta. Buscamos un vino para la salsa.

En la copa: Oinoz Crianza

Oinoz Crianza 2021, Tempranillo de Rioja procedente de viñedos de Labastida y San Vicente de la Sonsierra, presenta fruta roja fresca, violeta, ligeros mentolados, pimienta blanca, regaliz y recuerdos minerales. En boca se muestra suave, redondo y equilibrado, con buena acidez.

Ese perfil resulta especialmente interesante con un mole de intensidad media.

Las notas especiadas del vino acompañan la complejidad de la salsa; la fruta roja introduce contraste y su textura relativamente amable resulta preferible a la de un tinto excesivamente tánico.

Aquí evitaría convertir el mole en una prueba de resistencia al chile.

Cuanto más equilibrada sea la receta, más podremos disfrutar de la interacción entre vino y salsa.

La clave: especias + cacao + fruta roja.

4. Carne asada + Rento

Terminamos con el encuentro más directo. Una buena carne a la parrilla, tortillas calientes, cebolla, cilantro, unas verduras asadas y varias salsas en el centro de la mesa. Aquí apostamos permitirnos un vino con historia.

En la copa: Rento

Rento es un vino de autor de Ribera del Duero, elaborado exclusivamente con Tempranillo procedente de los Pagos de Zurita, en Olivares de Duero. En la añada 2019 realiza una crianza de 18 meses en barricas de roble francés, buscando integrar la fruta, la estructura y los matices aportados por la madera.

Su perfil encaja especialmente bien con una carne asada porque reúne fruta negra madura, recuerdos de cedro, regaliz y notas de crianza, junto a una boca estructurada, elegante y persistente. La propia bodega recomienda Rento con carnes rojas y asados.

En este maridaje, el punto de unión está en la brasa.

Los tostados de la carne encuentran continuidad en los matices de crianza del vino, mientras que su estructura acompaña la intensidad del vacuno y su fruta aporta contraste frente a los sabores ahumados.

Podemos servir la carne con cebolla asada, aguacate, tortillas de maíz y una salsa de tomate y chile de picante moderado. Así mantenemos el carácter mexicano del plato sin hacer que el picante domine al vino.

La clave: carne roja + brasa + profundidad + crianza.

Cuatro platos mexicanos, cuatro tintos diferentes

No existe un único «vino para comida mexicana».

Y eso es precisamente lo interesante.

PlatoVinoPor qué funciona
Tacos al pastorMatarromera CrianzaFruta, frescura y taninos dulces
Cochinita pibilCM MatarromeraAcidez, especias y ligero ahumado
Mole poblanoOinoz CrianzaFruta roja, especias y suavidad
Carne asadaRentoEstructura, fruta negra y tostados

La cocina mexicana demuestra además algo importante sobre el maridaje: el ingrediente principal no siempre decide el vino. Dos platos pueden llevar cerdo y necesitar copas completamente diferentes. Lo que cambia es el adobo, la salsa, el picante, la cocción, los acompañamientos y la intensidad final. Por eso quizá la próxima noche de tacos merezca algo más que poner cualquier botella sobre la mesa. Puede ser una buena oportunidad para descubrir que Tempranillo, chile, achiote, mole y tortillas tienen bastante más que decirse de lo que parece.

Blog Matarromera
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