Una cena romántica en casa no necesita complicarse: basta con un menú elaborado y pensado con amor y vinos bien elegidos y bien servidos. Dos trucos que elevan cualquier botella: la temperatura y el servicio (sí, se nota). Y ahora sí: aquí tienes 6 maridajes para San Valentín con ideas fáciles, resultonas y muy “compartibles”.
Ostras o canapé salino + Casar de Vide (Ribeiro)
Plato: ostras con limón, tartaleta de crema agria y anchoa, o un bocado salino tipo “gilda” suave.
Vino: Casar de Vide

El inicio perfecto es siempre el que abre apetito: mar, sal y frescura. Casar de Vide encaja porque es un blanco del Ribeiro pensado para brillar con gastronomía gallega, especialmente pescados y mariscos, donde la acidez y el perfil atlántico limpian el paladar y hacen que el bocado se sienta aún más nítido.
Si quieres más inspiración para este plato (porque las ostras tienen su ciencia), guarda este post: Tres opciones para maridar ostras.
Tartar de atún (o ceviche suave) + Viña Caeira (Rías Baixas)
Plato: tartar de atún con aguacate, lima y sésamo / ceviche de corvina.
Vino: Viña Caeira

Aquí manda el equilibrio: cítricos, umami y una textura sedosa. Un albariño con nervio realza el pescado, refresca y deja esa sensación limpia que pide otro bocado. Si tu receta lleva un punto picante (muy suave), la acidez ayuda a “ordenar” el conjunto sin apagar sabores. Sírvelo frío y en copa de blanco: el maridaje gana en aroma y precisión.
Bacalao al horno (o pescado con salsa) + Emina Rosé Prestigio (Cigales)
Plato: bacalao al horno con aceite y ajo, o pescado blanco con salsa ligera (hierbas, cítricos, mantequilla suave).
Vino: Emina Rosé Prestigio

Un rosado de alta gama puede ser el comodín más elegante de la noche. Emina Rosé Prestigio tiene complejidad y volumen, pero mantiene frescura, algo clave para que el pescado se sienta protagonista. Además, su propia recomendación gastronómica lo sitúa como un rosado muy versátil, capaz de acompañar pescados y ensaladas (y también cocina más exótica, si quieres darle un giro al menú).
Sírvelo fresco (8–10 ºC) y con una copa de blanco: la parte aromática se vuelve mucho más expresiva.
Risotto de setas (o pasta cremosa) + Oinoz Crianza (Rioja)
Plato: risotto de setas y parmesano / pasta cremosa con trufa o boletus.
Vino: Oinoz Crianza

Este maridaje va de umami: setas, queso curado y una textura cremosa que pide un tinto con equilibrio y crianza bien integrada. Rioja funciona especialmente bien con notas terrosas y toques de trufa, porque la crianza aporta ese punto especiado y redondea la sensación en boca. Oinoz Crianza acompaña sin tapar el plato: sostiene la intensidad del parmesano y hace que el risotto se sienta más profundo.
Tip rápido: si el risotto es muy cremoso, sirve el vino ligeramente más fresco de lo habitual para que el conjunto no resulte pesado.
Solomillo (o entrecot) + Matarromera Prestigio (Ribera del Duero)
Plato: solomillo a la parrilla, entrecot a la plancha, o carrilleras con reducción suave.
Vino: Matarromera Prestigio

Este es el momento “ocasión”: el plato principal pide un tinto con estructura y final largo. Matarromera Prestigio es ideal para carnes nobles porque aporta profundidad sin perder elegancia.
Si quieres que la botella brille, dale aire: abrir con tiempo o decantar puede marcar un antes y un después (especialmente si estás buscando ese “wow” en nariz). Aquí tienes la guía práctica: Cuándo y cómo decantar un vino
Tabla de quesos + Win Espumoso Verdejo para el brindis final
Plato: tabla ligera (queso de cabra, brie/camembert, semicurado suave) + fruta (uvas, pera) y frutos secos.
Vino: Win Blanco Espumoso (sin alcohol)

Cerrar con burbuja es cerrar con sonrisa. Win Blanco Espumoso es un espumoso sin alcohol elaborado con una base donde está presente la Verdejo (junto con otras variedades blancas) y está pensado para servir muy frío.
¿Y con queso? Funciona especialmente bien si eliges quesos no demasiado agresivos: la burbuja y la acidez limpian la boca y hacen que cada bocado resulte más ligero. Además, es un final inclusivo: perfecto si queréis brindar y seguir la noche sin alcohol (o si la cena termina con coche o con “mañana toca madrugar”). Para más ideas “vino + queso”, aquí tienes un post muy nuestro: Vino y queso sabe a beso.
