Cocina italiana y vinos españoles: 8 maridajes para descubrir

Pizza, pasta, risotto, quesos, tomate, setas, marisco… La cocina italiana y los vinos españoles tienen mucho más en común de lo que podría parecer. No hace falta recurrir siempre a un Chianti, un Barolo o un Pinot Grigio para acompañar una receta italiana: la diversidad de variedades, denominaciones de origen y estilos que encontramos en España ofrece muchas posibilidades.

La clave del maridaje no está tanto en decidir qué vino combina con “la pasta” o con “la pizza”, sino en prestar atención a los ingredientes, la salsa y la intensidad del plato. Una pasta con almejas no pide lo mismo que unos tagliatelle con ragú; tampoco una pizza Margherita necesita el mismo vino que una lasaña boloñesa. Esta misma idea aparece de forma recurrente en las guías especializadas de maridaje: en pizza y pasta, son principalmente la salsa y los ingredientes los que determinan el estilo de vino más adecuado. Vinissimus

Estas son ocho combinaciones con algunos de los grandes clásicos de la gastronomía italiana y diferentes vinos de Bodegas Familiares Matarromera.

Pizza Margherita y Valdelosfrailes Rosé

Pocos platos representan mejor la sencillez italiana que una buena pizza Margherita: masa, tomate, mozzarella, albahaca y aceite de oliva.

Precisamente por esa aparente simplicidad, conviene buscar un vino que acompañe sin imponerse. El tomate aporta acidez, la mozzarella suavidad y grasa y la albahaca añade un perfil vegetal y aromático.

Un rosado fresco funciona especialmente bien en este contexto.

Nuestra propuesta es Valdelosfrailes Rosé, de la D.O. Cigales. Es un vino fresco, afrutado y de textura suave, con una acidez agradable que puede acompañar la del tomate y refrescar después de cada bocado de mozzarella. La propia bodega destaca su versatilidad con platos ligeros, ensaladas, pescados, mariscos y arroces.

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Spaghetti alle vongole y Viña Caeira

Los spaghetti alle vongole son uno de esos platos en los que la pasta prácticamente cede el protagonismo al mar. Almejas, ajo, aceite de oliva, perejil y, según la receta, un pequeño toque de vino blanco forman un conjunto delicado pero muy aromático. Aquí interesa especialmente mantener la frescura y respetar el carácter salino del plato.

Por eso elegiríamos Viña Caeira, Albariño de la D.O. Rías Baixas.

Su perfil combina notas de lima, manzana verde, albaricoque y maracuyá con una acidez y una salinidad bien integradas. Son precisamente esas características las que permiten que un Albariño resulte especialmente interesante con moluscos y cocina marinera. De hecho, la propia bodega propone las ostras como uno de sus maridajes.

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Pasta carbonara y Matarromera Crianza

La auténtica carbonara no lleva nata. La receta tradicional combina pasta, huevo, pecorino romano, guanciale y pimienta negra. Estamos, por tanto, ante un plato sabroso y untuoso, con grasa, intensidad y un punto salino importante. Aquí podemos permitirnos un tinto con estructura, siempre que conserve suficiente equilibrio y frescura.

Matarromera Crianza, de la D.O. Ribera del Duero, resulta una combinación especialmente interesante. Su estructura permite acompañar la intensidad del guanciale y del queso, mientras que el carácter del Tempranillo aporta profundidad al conjunto.

Además, la propia bodega señala expresamente que Matarromera Crianza funciona con quesos curados y semicurados, carnes y también platos de pasta y arroces, por lo que esta combinación encaja de forma especialmente natural.

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Risotto ai funghi y Emina Gran Vino de Rueda

El risotto de setas es cremoso, intenso y profundamente aromático. Boletus, champiñones u otras setas aportan notas terrosas que se unen al arroz, la mantequilla y el parmesano. Aquí resulta especialmente interesante salir de la asociación automática entre setas y vino tinto. Un blanco con estructura y crianza puede funcionar extraordinariamente bien.

Emina Gran Vino de Rueda, elaborado con Verdejo, combina tres formas de fermentación y crianza: madera, acero inoxidable y ánfora de cocciopesto. El resultado es un vino con volumen, frescura y una textura aterciopelada, además de notas de fruta, anisados, minerales, especias y matices procedentes de la crianza.

La cremosidad del risotto encuentra así un vino con suficiente volumen para acompañarla, pero también con una acidez capaz de mantener el conjunto fresco.

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Lasaña boloñesa y Oinoz Crianza

Capas de pasta, ragú de carne cocinado lentamente, tomate, bechamel y queso convierten a la lasaña boloñesa en un plato mucho más intenso de lo que puede parecer. Necesitamos un vino capaz de acompañar la carne y el queso sin que el tomate lo haga resultar pesado. Una buena opción es Oinoz Crianza, elaborado en la DOCa Rioja.

Es un vino elegante y redondo, con aromas de fruta roja, notas especiadas y recuerdos de su crianza, acompañado por una buena acidez. La propia bodega lo recomienda con guisos, estofados, carnes blancas con salsa, carnes rojas y quesos. Ese equilibrio entre fruta, crianza y frescura lo convierte en un compañero natural para un ragú cocinado a fuego lento.

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Burrata con tomate y Valdelosfrailes Rosé

La burrata combina una textura extraordinariamente cremosa con un sabor relativamente delicado. Cuando aparece acompañada por tomate, albahaca y aceite de oliva, el plato gana además acidez y frescura. En este caso no necesitamos un vino demasiado potente. Volvemos a encontrar un buen aliado en Valdelosfrailes Rosé.

Su carácter fresco, afrutado y sedoso permite acompañar la cremosidad de la burrata, mientras que su acidez ayuda a limpiar el paladar y mantiene vivo el conjunto.

Es un ejemplo de que un mismo vino puede funcionar en diferentes recetas siempre que exista una lógica común: en este caso, frescura, tomate, ingredientes vegetales y texturas suaves.

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Melanzane alla parmigiana y Cyan Crianza

Berenjena, tomate, parmesano y mozzarella son los grandes protagonistas de la melanzane alla parmigiana. Aquí aparecen varios elementos interesantes para el maridaje: la acidez del tomate, el carácter vegetal de la berenjena, el queso y la intensidad que adquiere el plato después del horneado. Podemos optar por un tinto con fruta y estructura, pero también con suficiente frescura.

Cyan Crianza, de la D.O. Toro, presenta aromas de frutas rojas y negras acompañados de especias, regaliz y notas procedentes de la barrica. En boca mantiene una acidez que aporta frescura. Además, entre los maridajes propuestos por la propia bodega aparecen las parrilladas de verdura, carnes, quesos y platos de cierta intensidad.

Esa combinación de fruta, crianza y frescura puede funcionar muy bien con la intensidad de una parmigiana.

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Ossobuco alla milanese y Emina Atio

El ossobuco alla milanese es un plato mucho más contundente.

La cocción prolongada de la carne genera una textura melosa y una enorme concentración de sabor. Si además se acompaña con risotto alla milanese, la intensidad del conjunto aumenta.

Emina Atio, de la D.O. Ribera del Duero, está pensado precisamente para platos intensos. La bodega propone entre sus maridajes rabo de toro, asado de cordero, carne roja a la brasa, caza y quesos curados.

Su perfil permite acompañar la melosidad y profundidad de una carne cocinada lentamente sin desaparecer ante el plato.

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¿Qué vino elegir para pasta italiana?

Decir simplemente “vino para pasta” es casi tan impreciso como decir “vino para carne”.

La pasta tiene un sabor relativamente neutro. Lo que determina el maridaje es principalmente la salsa y los ingredientes que la acompañan. Esta es también una de las principales recomendaciones de las guías especializadas sobre maridaje de pasta y pizza. Como referencia:

Tipo de pastaEstilo de vino
Pasta con mariscoBlanco fresco y con buena acidez
Pasta con pestoBlanco aromático o rosado fresco
CarbonaraTinto equilibrado o blanco con estructura
Ragú o boloñesaTinto con fruta, acidez y crianza
Pasta con setasBlanco con crianza o tinto elegante
Pasta con quesos intensosVino con mayor estructura

La clave es evitar que el vino domine el plato o, en el extremo contrario, desaparezca completamente ante él.

¿Qué vino elegir para una pizza?

Con la pizza ocurre exactamente lo mismo: los ingredientes mandan.

Una Margherita es fresca y relativamente ligera; una cuatro quesos es grasa e intensa; una pizza con embutidos puede necesitar mayor estructura y una pizza de verduras puede agradecer un vino mucho más fresco. Vinissimus señala precisamente que, más que la masa, son los ingredientes y condimentos los que determinan el estilo de vino adecuado para una pizza.

Como orientación:

  • Pizza Margherita: rosado fresco.
  • Pizza de verduras: Verdejo o rosado.
  • Pizza cuatro quesos: blanco con estructura o tinto equilibrado.
  • Pizza con carne o embutidos: tinto con crianza.
  • Pizza de marisco: Albariño o blanco de elevada frescura.

¿Los vinos españoles maridan bien con la cocina italiana?

Perfectamente. Italia y España comparten muchos ingredientes y una forma de entender la gastronomía basada en el producto: aceite de oliva, tomate, verduras, quesos, carnes, pescados, mariscos, arroz y recetas de cocción lenta.

Además, la diversidad vitivinícola española permite encontrar estilos muy diferentes. Un Albariño de Rías Baixas puede acompañar una pasta con marisco; un Verdejo de Rueda puede enfrentarse a un risotto; un Tempranillo de Rioja o Ribera del Duero puede acompañar una boloñesa o una carbonara; y un vino de Toro puede funcionar con recetas más intensas. El objetivo no debería ser buscar el equivalente español exacto de un vino italiano, sino entender qué necesita el plato.

Cocina italiana y vino: algunas reglas sencillas para acertar

A la hora de elegir el vino, conviene tener en cuenta cuatro elementos.

La salsa importa más que la pasta

Spaghetti, rigatoni, tagliatelle o pappardelle pueden compartir vino si llevan una salsa similar. En cambio, dos platos de spaghetti pueden necesitar vinos completamente diferentes si uno lleva almejas y otro un ragú de carne.

El tomate necesita frescura

La acidez natural del tomate puede hacer que un vino poco fresco resulte plano. Por eso conviene buscar vinos con una acidez suficiente para mantener el equilibrio.

Cuanto más intenso sea el plato, más estructura podemos pedir al vino

Una burrata necesita mucha menos potencia que un ossobuco o una lasaña boloñesa.

El queso cambia completamente el maridaje

Mozzarella, burrata, parmesano, pecorino o gorgonzola tienen intensidades muy diferentes. Cuanto más curado y potente sea el queso, más estructura suele admitir el vino.

Preguntas frecuentes sobre cocina italiana y vino

¿Qué vino español combina mejor con la pasta?

Depende de la salsa. Una pasta con marisco puede funcionar muy bien con un Albariño; una carbonara admite vinos con mayor estructura; y una boloñesa suele agradecer un tinto con fruta, acidez y crianza. Por eso es más útil elegir el vino según la salsa que según el tipo de pasta.

¿Qué vino va bien con una pizza?

Dependerá de los ingredientes. Una pizza Margherita puede acompañarse con un rosado fresco, mientras que una pizza con carnes o embutidos puede admitir un tinto con crianza. En pizzas blancas o de verduras también pueden funcionar muy bien los vinos blancos.

¿Qué vino elegir para una carbonara?

La carbonara tradicional tiene grasa, huevo, pecorino y guanciale, por lo que necesita un vino con suficiente estructura y frescura. Un tinto equilibrado como Matarromera Crianza puede acompañar muy bien la intensidad del plato.

¿Qué vino se puede tomar con un risotto?

Depende de sus ingredientes. Un risotto de setas puede funcionar con un blanco estructurado o un tinto elegante; uno de marisco agradecerá un blanco fresco, mientras que elaboraciones con carnes permiten vinos tintos con mayor cuerpo.

¿Qué vino combina con la lasaña?

Una lasaña boloñesa suele pedir un tinto con fruta, buena acidez y suficiente estructura para acompañar el ragú, la bechamel y el queso. Los tintos con crianza de Rioja o Ribera del Duero son opciones especialmente interesantes.

¿El vino tinto combina con la pasta?

Sí, siempre que la salsa lo permita. Las pastas con ragú, carnes, setas o quesos intensos pueden acompañarse perfectamente con vino tinto. En cambio, para una pasta ligera con marisco o verduras puede resultar más adecuado un blanco o un rosado.

¿Qué vino español combina con comida italiana?

No existe una única respuesta. Albariño, Verdejo, Tempranillo o Tinta de Toro pueden funcionar con recetas italianas muy diferentes. Lo importante es equilibrar la intensidad, la acidez, la grasa y los ingredientes principales del plato.

Blog Matarromera
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