Hay vinos que te cuentan un paisaje. Y hay otros que, además, te cuentan una época. Rento nace en Olivares de Duero (Valladolid), en pleno corazón de la Ribera del Duero, y lo hace con una idea muy clara: elaborar un vino de autor que conserve la memoria del Duero y la traduzca a copa.
“Rento” no es solo un nombre bonito: es el acrónimo de Renacimiento y, al mismo tiempo, una antigua palabra castellana que se utilizaba para referirse a las rentas pagadas por los cultivos de viñedo al señor de Olivares o a los jesuitas.
No podía encajar mejor con el lugar donde se elabora: una casa noble del siglo XVI vinculada a la historia local, que más tarde fue casa de labor jesuita, y que en el año 2000 se convierte en el origen de Bodega Renacimiento.
La esencia de Rento está en la selección de tempranillo procedente de la parcela de Picón de Zurita, parte de un meandro elevado del Duero a 725 metros de altitud, donde el suelo aporta profundidad y complejidad. El resultado es un vino que habla de terruño, de calma y de precisión.
Artesanía, pocas botellas y una bodega única
Rento se vendimia a mano, seleccionando solo los mejores racimos, y se elabora de forma artesanal en una bodega singular que custodia apenas 50 barricas. Además, solo nace en añadas excelentes y su producción es muy limitada: alrededor de 15.000 botellas, dependiendo de cada vendimia.
Si te apetece un tinto para ocasiones especiales, aquí tienes el atajo: sírvelo a 16–18 ºC, dale aire (decantador si puedes) y acompáñalo con guisos, estofados, carnes rojas o asados: el vino tiene estructura, tanino domado y un final largo que pide cuchara y sobremesa.
Para llevarte esta historia a casa, aquí tienes el vino en nuestra tienda: Rento (disponible también en formatos especiales como Rento Botellón 3L – Estuche de madera).
Y si quieres seguir tirando del hilo, te recomendamos estos posts para profundizar y crear contexto: Rento, un vino de autor, Vinos de autor: descubriendo las bodegas más exclusivas y Los suelos en Ribera del Duero.

