Cuando llega el frío, el cuerpo pide platos de cuchara: reconfortan, reúnen y huelen a hogar. La clave para acertar con el vino está en fijarse en dos cosas: la intensidad del guiso (untuosidad, embutido, especias) y su “sensación” final (más grasa, más sal, más caldo). Aquí tienes 5 maridajes invernales (uno por denominación) para guardar, compartir y repetir.
Lentejas estofadas y Matarromera (Ribera del Duero)
Las lentejas son un abrazo: caldo con cuerpo, fondo vegetal y ese punto especiado que pide un tinto con fruta, estructura y equilibrio. Un crianza ribereño acompaña sin tapar el plato, limpia la boca y alarga el sabor. Prueba con Matarromera Crianza: funciona especialmente bien cuando el guiso lleva chorizo suave o jamón, porque aguanta la intensidad y mantiene elegancia.
Fabada asturiana y Cyan (Toro)
La fabada asturiana es contundente y gloriosa: alubia mantecosa, compango (chorizo, morcilla, lacón) y un caldo lleno de sabor. Para que el maridaje no se quede corto, necesitas un tinto con carácter, buena fruta y estructura capaz de “cortar” la grasa sin perder armonía. Toro encaja perfecto por su potencia y profundidad. Prueba con Cyan Crianza: acompaña el plato, redondea el ahumado del compango y deja un final largo. Sírvelo a 15–16 ºC para mantener frescura

Patatas a la riojana y Oinoz (Rioja)
Este clásico de invierno juega con el picante suave, el pimentón y la untuosidad de la patata “rota”. Por eso va genial con un Rioja de perfil fresco, especiado y con buena estructura, que abrace el guiso sin competir. Prueba con Oinoz Crianza: acompaña el chorizo, respeta el caldo y suma complejidad en cada sorbo. Consejo rápido: si el plato está muy intenso, evita servir el vino demasiado cálido para no exagerar el alcohol.
Sopa castellana y Valdelosfrailes (Cigales)
Pocos platos tan humildes y tan deliciosos: ajo, pan, pimentón y el huevo que corona la sopa. Aquí funciona un tinto con mineralidad, fruta y tanino amable, que no aplaste el ajo pero sí acompañe su personalidad. La D.O. Cigales sorprende en cuchara cuando eliges un vino con equilibrio. Prueba con Valdelosfrailes Crianza: se entiende muy bien con los tostados del pan y deja un final redondo y sabroso.
Caldeirada de pescado y Viña Caeira (Rías Baixas)
Los guisos marineros también son cuchara: caldo , patata melosa y pescado que pide un blanco con frescura y nervio, pero con suficiente textura para no quedarse corto. Entra un albariño que combine fruta, acidez y recorrido. Marida de maravilla con Viña Caeira: realza el lado atlántico del plato, limpia el paladar y deja sensación de ligereza. Ideal si añades un toque de pimentón o laurel.

Si quieres ampliar ideas (y guardar más combinaciones), échale un ojo a este post del blog: Maridajes deliciosos de platos de cuchara.
¿Con cuál te quedas hoy?
