Enero tiene algo de “volver a lo esencial”. Después de las fiestas, apetece cocinar más en casa, recuperar la cocina de siempre —cremas, verduras asadas, legumbres, pescado al horno— y volver a disfrutar de lo sencillo sin renunciar a que esté realmente bueno. Y ahí, el AOVE (aceite de oliva virgen extra) es un aliado silencioso: un buen aceite de oliva virgen extra no solo “aliña”, también da aroma, textura y personalidad. A veces basta un hilo final para que una receta cotidiana parezca otra.
Esta guía es corta y práctica: cuatro AOVEs Oliduero disponibles , cuatro platos perfectos para enero y un par de trucos para que el aceite luzca como se merece.

El secreto para que el AOVE marque la diferencia
Si quieres notar el cambio, hay una regla que funciona casi siempre: añade el AOVE al final, en crudo, justo antes de llevar el plato a la mesa. El calor prolongado elimina aromas, mientras que el aceite recién añadido se comporta como un último toque de cocina: realza el conjunto, redondea sabores y deja un recuerdo más largo en boca. Otro truco sencillo es elegir el aceite por intensidad: los platos suaves agradecen aceites más aromáticos y elegantes, y los platos potentes piden AOVEs con carácter que no se pierdan.
Oliduero Cosecha Temprana: el toque que despierta enero
Oliduero Cosecha Temprana es el tipo de AOVE que convierte un plato sencillo en algo con “chispa”. Es especialmente agradecido si te gustan los aceites muy aromáticos, con ese punto verde y vibrante que se nota desde el primer segundo. En enero funciona de maravilla porque acompaña muy bien recetas de cuchara suave, cremas de verduras, verduras asadas o platos donde el aceite pueda brillar sin competir con mil sabores.
Plato de enero: crema de calabaza asada con yogur y AOVE en hilo
Asa calabaza y cebolla hasta que estén doradas y concentradas. Tritúralas con un poco de caldo para conseguir una crema sedosa y ajusta de sal y pimienta. Al servir, añade una cucharada de yogur griego natural para aportar contraste y, justo al final, termina con un hilo generoso de Oliduero Cosecha Temprana. Ese último gesto es el que cambia el plato: el aceite aporta perfume, frescor y una profundidad que parece “de restaurante” sin hacer nada complicado.

Oliduero Ecológico: el comodín con carácter para cocinar (y aliñar) mejor
Oliduero Ecológico es ese AOVE que te apetece tener siempre a mano cuando buscas equilibrio: tiene presencia, pero es muy versátil. Es ideal si te gusta cocinar con intención —sin excesos, pero con sabor— y te apetece que un plato de diario suba de nivel con un buen aliño. En enero encaja especialmente bien con legumbres, verduras al horno y ensaladas templadas: platos que reconfortan, pero que también pueden ser ligeros y frescos si los rematas bien.
Plato de enero: ensalada templada de lentejas con verduras asadas
Asa zanahoria, pimiento y cebolla hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados. Mézclalos con lentejas cocidas todavía templadas y añade (opcional) un puñado de hojas verdes (espinaca baby o canónigos). Aliña con limón o un vinagre suave, sal y un chorro generoso de Oliduero Ecológico. La clave está en que la mezcla esté templada: así el aceite se integra y perfuma sin perder su frescura. Es un plato perfecto para enero: saciante, saludable y con un sabor redondo.

Oliduero Prestigio: estructura y potencia para platos con salsa, horno y guisos
Oliduero Prestigio es un AOVE con más músculo, de los que no pasan desapercibidos. Es el tipo de aceite que te conviene cuando el plato tiene intensidad o grasa —pescado con salsa, horno, guisos— y necesitas un AOVE que sostenga el conjunto. En enero, cuando vuelven los asados, los platos de cuchara y los pescados más “de domingo”, este aceite se convierte en un final perfecto: aporta profundidad, persistencia y ese punto de carácter que redondea la receta.
Plato de enero: bacalao al horno con pilpil
Hornea el bacalao a temperatura suave hasta que se separe en lascas. Con el jugo que suelta, prepara un “pilpil express”: templa aceite, añade parte del jugo y emulsiona moviendo con energía hasta que ligue. No hace falta complicarse; el bacalao pone la gelatina y el movimiento hace el resto. Sirve el pescado con esa salsa ligera, añade ajo laminado dorado si te apetece y remata con un hilo final de Oliduero Prestigio en crudo. Ese último toque es el que deja el plato con más fondo y más “distinción”.

Oliduero Secret Blend: elegante, aromático y perfecto para entrantes “gourmet”
Oliduero Secret Blend es un aceite pensado para lucirse. Tiene una parte muy aromática y elegante, y funciona especialmente bien cuando el plato es corto —pocos ingredientes— y necesitas que cada uno aporte algo. Por eso encaja tanto con entrantes, conservas de calidad, tomate (aunque sea de invierno) y combinaciones marinas. En enero es ideal para esos días en los que quieres comer “ligero pero especial” sin pasar horas cocinando: una buena materia prima y un gran AOVE hacen el resto.
Plato de enero: tartar ternera con alcaparras y pepinillos
Para un tartar que quede fresco, sabroso y con textura, lo importante es cortar la carne a cuchillo (siempre de calidad y muy fría) y equilibrar bien el punto ácido y el punto graso. Mezcla la ternera con alcaparras y pepinillos picados muy finos, un toque de chalota o cebolla dulce si te gusta, pimienta recién molida y una pizca de sal. Añade mostaza suave (opcional) y, justo al final, incorpora una yema de huevo (puede ser encurtida) y Oliduero Secret Blend en hilo: es el gesto que une todos los ingredientes, aporta brillo y deja un final aromático que eleva el plato.
Sírvelo con pan tostado fino, y termina con un último hilo de aceite por encima al emplatar. En un plato tan directo, el AOVE se nota muchísimo: aquí el “blend” elegante marca la diferencia sin tapar la carne.

Cómo conservar el AOVE en invierno para que mantenga su mejor versión
Un AOVE puede ser extraordinario, pero si lo dejas expuesto a la luz o cerca del calor, pierde aroma y se vuelve plano. En casa, lo más importante es guardarlo en un lugar fresco y oscuro, lejos de la cocina de fuego y de ventanas. Y siempre bien cerrado: el oxígeno es el gran enemigo del aceite, sobre todo una vez abierto. Con esos dos gestos —oscuridad y cierre— conservarás el perfil aromático durante más tiempo y disfrutarás del aceite como debe.
