I+D+i Matarromera. Dr Victor

¡Dame ciencia! ¿Por qué el vino me hace sonreír?

I+D+i Matarromera. Dr Victor

Me encantan los vermús toreros de los domingos, esos que acaban en eternas sobremesas en las que se arregla el mundo y se debate sobre el bien y el mal.

Domingo de resurrección y puestos a polemizar…. Surge el gran debate!

¿ES BENEFICIOSO EL CONSUMO DE VINO?

Todos hemos leído que una copa de vino al día es salud, ¡¡¡incluso que sustituye al gimnasio!!! Ja ja ja ¡¡ya me gustaría!!  Pero ¿qué hay de cierto en eso?

Curiosa, como el gato que murió, he ido al laboratorio de I+D +i de Bodegas Familiares Matarromera y le he preguntado al Dr. Vendrell, uno de esos personajes con los que la ciencia es divertida

Víctor, ¿por qué EL VINO ME HACE SONREIR?

Y con una enorme sonrisa me dice: Porque nos ayuda a tener una boca sana gracias a los polifenoles. Éstos son beneficiosos para nuestras encías, previenen la formación de caries y actúan como antiséptico bucal.

Ja ja ja, entonces… ¡ha llegado el momento de lucir nuestra mejor sonrisa!

Como diría una vieja amiga:

¡Dientes, dientes!

Tímidamente  llegas a un bar después de tomarte unas copitas de vino  ¡eres el rey de la pista! Y sin pensarlo te lanzas a hablarle en inglés al novio alemán de tu amiga, con el que nadie se atrevía a hablar una hora antes.

¿EL VINO ME HACE BAILAR Y HABLAR IDIOMAS?

Es ciencia que el vino desinhibe. Posiblemente esta actividad se encuentra relacionada con la secreción de algunos neurotransmisores, como la dopamina, y la acción de inhibitoria sobre otras vías como las mediadas por los receptores GABA (ac gamma amino butírico) y NDMA (glutamato). Este pequeño cóctel nos lleva a la euforia, y es el secreto que se esconde detrás de la inhibición.

Todos hemos oído afirmar a especialistas que el vino es cardiosaludable.  Los antioxidantes que contiene el vino pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares porque aumentan los niveles de colesterol “bueno” y provocan un efecto protector de las arterias. Así como el resveratrol, otra sustancia presente en el vino, podría estar relacionado con un menor riesgo de inflamación y coagulación de la sangre, lo que tendría un efecto preventivo sobre el desarrollo de enfermedades cardiacas. Pero ¿qué otros beneficios puede tener una copita de vino?

¿“MARIPOSAS” EN EL ESTÓMAGO?

Y no lo digo sólo por esos nervios al descorchar un buen vino

¿Sabíais que en su mucosa vive una bacteria llamada Helycobacter pylori? Pues esta bacteria con este nombre tan fácil y bonito, cuando se desmadra, puede causar gastritis y es responsable de úlceras estomacales.

Pero tranquilo, esta bacteria es vulnerable al ácido gálico y las catequinas, dos de los polifenoles más abundantes en el vino. Visto su actividad probada in vitro, se ha propuesto que el consumo moderado y frecuente de vino puede contribuir a controlar las poblaciones de esta bacteria y, por tanto, úlceras y gastritis.

EL VINO MEJORA TU TRÁNSITO INTESTINAL Y TU SISTEMA INMUNOLÓGICO

¡Siéntete bien! El vino es un cóctel explosivo de moléculas bioactivas que, una vez que llegan al intestino, despliegan todo su potencial.

Los polifenoles del vino son auténticos probióticos ya que estimulan y favorecen el crecimiento y actividad de estos microorganismos. Por tanto, contribuyen a mantener un equilibrio poblacional de bacterias y promueve la salud intestinal y evita la proliferación de patógenos responsables de infecciones intestinales. En este sentido, se propone que el vino actúa de manera muy beneficiosa en procesos de estreñimiento.

También actúan como antioxidantes, atrapando los radicales libres y podrían contribuir a evitar el desarrollo de algunos cánceres como el de colon.

Y no nos olvidemos de sus sales minerales. ¿Sabías que es muy rico en magnesio, litio, potasio y calcio, y tiene mucho zinc, que es fundamental en el fortalecimiento del sistema inmune.  

¡Pero no te vengas arriba!  Disfruta del vino con moderación, como de todo en la vida!!

¡FELIZ VINO!

I+D+i Emina, Dr. Vendrel

Victor Vendrell es biólogo por la Universidad Autónoma de Madrid, Doctor en Biología Molecular y Fisiología Celular por la Universidad de Valladolid y Máster en Biotecnología y Seguridad Alimentaria por la UEMC. Ha desarrollado su carrera en Universidades y Centros de Investigación en Valladolid, Hamburgo y Dublín. En la actualidad trabaja en el Dpto. de I+D+i de Bodegas Familiares Matarromera en las áreas de Microbiología y Polifenoles.